Así es Rius

potadaMisconfusiones

Veinte años han transcurrido desde que Rius publicó su primer ejercicio autobiográfico, memorial: Rius para principiantes. En él «digo una buena parte de lo que escribí para este nuevo libro. Aquel fue celebrando mis 40 años como caricaturista y 60 de vida. Este sería para celebrar (o recordar, más bien) mis 60 años de monero y 80 de edad» escribe el autor en el prólogo y a su vez, con el humor que siempre empapa sus textos, advierte que el lector no encontrará mayor diferencia entre un libro y otro, a menos que éste, el posible lector, sea masoquista: «En estos últimos veinte años he trabajado menos, he viajado menos y he follado menos, lo cual es completamente normal para el ser humano».
No obstante, el autor del Manual del perfecto ateo sabe que sus Mis confuisones. Memorias desmemoriadas (inspirado el título en Mis confesiones de San Agustín) revelan aspectos de su vida nunca escritos ni mencionados, donde el seguidor (y aún el que no lo sea) de su prolífica obra encontrará «capítulos dedicados más a mi vida sentimental y coqueta, a mis viajes, a los colegas, a mis matrimonios y otros chismes que no aparecen en Rius para principiantes».
Haciendo gala del desenfado, Rius se desnuda y desglosa en los 62 capítulos que componen este libro –escritos a un ritmo vertiginoso, siempre mordaz– los episodios que formaron al autor –y sobretodo al hombre– que actualmente es: desde la pobreza ínfima que vivió en su niñez (condición que abandonó por tantos años de trabajo, escribe), hasta el día en que conoció al Che Guevara o a Diego Rivera; su incursión casi fortuita como ilustrador en una pequeña publicación y la más deliberada al medio periodístico nacional en medios como La Jornada, Novedades y Proceso; su amistad y enemistad con sus colegas dibujantes –contemporáneos o no–; sus fobias, aversiones, filias y gustos políticos, culturales y sociales; los personajes que ha creado y a los que les dio y le han dado vida; sus gustos literarios y musicales; sus fracasos matrimoniales, su método de trabajo y anécdotas editoriales… ultimadamente: los secretos del oficio que ha ejercido durante seis décadas de una vida a través del humor.
De esta forma, con menos monitos pero con más fotos (muchas de ellas auténticos tratados históricos), Mis confusiones es un libro indispensable no sólo por la celebración de los ochenta años de Rius, sino porque profundiza en detalles desconocidos y significativos en la vida de un autor del que –desde luego– no se ha escrito ni dibujado la última línea.

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